FANDOM


El marxismo cultural (que en gran medida también puede ser llamado progresismo o corrección política) es una ideología satánica y anti-cristiana, conformada por un conjunto de ideas surgidas como forma de subversión contra valores fundamentales como la familia, la religión, el género, la raza, el nacionalismo e inclusive, el arte y el buen gusto estético, a los que considera como "atrasados", "obsoletos" u "opresivos". Esta subversión cultural se disfrazó bajo el eufemismo de Teoría Crítica.

Su base ideológica es esencialmente una síntesis de Karl Marx y de Sigmund Freud, y consiste en considerar a la civilización o cultura occidental (europea) como un factor de opresión. Se trata de una construcción teórica que interpreta y aplica el marxismo en términos socioculturales en lugar de económicos, buscando el control de todas las instituciones culturales como escuelas, universidades, medios de comunicación o la industria del entretenimiento. El marxismo cultural ataca cada uno de los aspectos, características e instituciones de la sociedad occidental, y su único objetivo es la destrucción de la civilización europea.

El marxismo cultural comienza formalmente con la fundación de la neo-marxista Escuela de Frankfurt, cuyo principal instrumento de control social, cultural y político ha sido lo que se conoce como corrección política.

En Europa occidental y en Estados Unidos no se ha aplicado nunca el modelo económico marxista, sin embargo, el marxismo cultural domina todos los aspectos de las sociedades democráticas occidentales actuales.

Contenido

[ocultar]

  • 1 Características
    • 1.1 Una ideología difícil de señalar
  • 2 Historia
    • 2.1 Orígenes
    • 2.2 Posguerra
  • 3 Programas anticulturales de la Teoría Crítica
    • 3.1 Teoría Crítica de la Raza
    • 3.2 Estudios de género
  • 4 Referencias
  • 5 Artículos relacionados
  • 6 Enlaces externos

Características

El marxismo cultural se fundamenta en varios puntos doctrinales, algunos más importantes que otros, a saber:

Propaganda del marxismo cultural vista en Gijón (España), en 2008.

  • Antiblanquismo: odio a la raza blanca y justificación del genocidio blanco. Inmigracionismo. Promoción del mestizaje. Victimización de los no blancos y criminalización de los blancos.
  • Negación de las naciones, de los pueblos y de las razas. Anarquismo.
  • Feminismo: victimización de las mujeres y criminalización de los hombres. Exaltación del matriarcado y ataques al patriarcado tradicional de Europa.
  • Homosexualismo:
promoción y defensa de la homosexualidad como un fenómeno natural y 

sano. Victimización de los homosexuales y criminalización de los heterosexuales. Se incluiría aquí también al transexualismo.

  • Antirreligión: odio y oposición beligerante a las religiones. Los valores y tradiciones de Occidente,
que han sido históricamente obstáculo para los intereses parasitarios, 

son los objetivos reales a vencer y no una religión en particular. Sin embargo, como ya no hay presencia de otras religiones más significativas

políticamente, se ataca casi exclusivamente al cristianismo ya que éste representa la religión mayoritaria de Occidente y un símbolo o reducto de dichos valores y tradiciones.
  • Animalismo:
una postura poco conocida, incluso dentro del marxismo cultural. 

Consiste en la victimización extrema de los animales y en la criminalización del ser humano. Defiende un veganismo

beligerante y agresivo contra quienes consumen productos animales. El 

motivo de su escaso apoyo radica en que, para ser animalista, es necesario renunciar a comer unos determinados alimentos, a vestir una determinada clase de ropa, y, en general, a una serie de placeres, cosa a

la que los marxistas culturales generalmente no están dispuestos, pues 

el marxismo cultural también se caracteriza por un profundo hedonismo. El animalista más famoso es quizás el judío Gary Yourofsky, y PETA

es sin duda la organización animalista más conocida. Según los 

seguidores de estas ideas, el "especismo" (término fabricado por ellos para sus objetivos) es la creencia de que los animales son inferiores a los humanos, o merecedores de menos derechos, y ellos (los animalistas) se declaran anti-especistas.

  • Igualitarismo: negación de las diferencias entre los individuos por causas varias. Es el mantra de Todos somos iguales.
  • Desafío injustificado a la autoridad. Anti-militarismo y pacifismo.

Además, presenta una serie de características, como son:

  • Relativismo moral:
característica fundamental e importantísima, pues constituye la piedra 

angular del marxismo cultural. Consiste en la negación de las verdades y

los valores universales. De él derivan el todo vale, con mi cuerpo hago lo que quiero, mientras no me afecte me da igual...
  • Universalismo:
Aunque pueda parecer contrario al relativismo, también el marxismo 

cultural posee la tendencia a pensar que las mismas creencias, valores y

estilos de vida, especialmente de la modernidad, son válidos para todos
los hombres y pueblos. Deriva del igualitarismo.
  • Apoyo a la legalización de determinadas acciones contrarias al
buen funcionamiento de una sociedad humana, y contrarias a la ética más
elemental, como el aborto libre, el consumo de drogas, la prostitución, e incluso, en los casos más radicales, la pederastia. Característica fundamentada directamente sobre el relativismo moral.
  • Creencia de que todo cambio es a mejor. Oposición al conservadurismo (que en muchos casos, puede ser visto como el antagonista del marxismo cultural o progresismo).
  • Producción de arte degenerado, o apoyo al mismo.
  • Creencia a pies juntillas en las versiones oficiales de la Historia. Rechazo del revisionismo histórico.
  • Un antifascismo muy profundo, por ser sin duda el fascismo la ideología que con mayor tajancia y contundencia se opone al marxismo cultural, y a todo lo que éste defiende.
  • Una aversión profunda a todas las ideas que contradigan al marxismo cultural. Uso de las amenazas, del argumentum ad baculum, del ad hominem, y en ocasiones, de los ataques directos a los opositores, mediante la censura.

Una ideología difícil de señalar

Los marxistas culturales no ven sus ideas como parte de una doctrina. Un marxista cultural nunca se reconocerá a sí mismo como tal, y lo será inconscientemente.

El marxismo cultural defiende sus ideas como si fueran axiomas o dogmas universales e independientes de toda doctrina y pretende presentarlas como si estuviesen de algún modo libres de cualquier extremismo ideológico. Su extremismo ideológico es particularmente peligroso ya que generalmente las personas no lo perciben y, en cambio, dan por hecho que es parte de un supuesto "progreso".

Así pues, por ejemplo, mientras que un nacionalista racial se opondrá al genocidio blanco en base a su ideología, según la cual todos los pueblos tienen derecho a un lugar bajo el sol, un marxista cultural defenderá el multiculturalismo o el integracionismo racial sin basarse en el marxismo cultural en sí, como una doctrina base de la que parten sus valores, sino que lo hará desde una perspectiva, en cierto modo, externa a la política, considerando que el multiculturalismo es algo natural y sano per se, cerrándose también, por ello, a toda forma de discusión y argumento que contradiga sus creencias. Dicho de otra forma: el marxismo cultural no se basa en ideas, sino en dogmas, mismos que se intentan imponer a los demás dotándolos de un aparente discurso crítico y científico.

Esto distingue al marxismo cultural por completo del resto de ideologías, y lo hace especialmente difícil de criticar y de señalar, lo que lo protege ante los ataques. Asimismo, en Occidente, casi la totalidad de las personas autodenominadas "apolíticas" son en realidad marxistas culturales.

Historia

Orígenes

Antonio Gramsci, teórico del marxismo cultural

Los orígenes del marxismo cultural hay que buscarlos en los primeros años del siglo XX. Justo después de la revolución rusa, los marxistas occidentales esperaban una inminente revolución de las masas obreras en el resto de Europa, sin embargo esta revolución no tuvo lugar más que en Hungría y Alemania. En estos dos países los revolucionarios no tuvieron el seguimiento esperado entre los obreros y ambas revoluciones fueron abortadas. ¿Por qué los obreros no se sublevaron? La respuesta a esta pregunta la dieron dos pensadores marxistas, el italiano Antonio Gramsci y el judío-húngaro Georg Lukács. La respuesta fue que los obreros no eran capaces de ver sus intereses de clase porque estaban inmersos en la cultura occidental, por lo tanto, es en el plano cultural donde se debe preparar la revolución. Al obrero debe serle extirpada su cultura y su historia, esto deberá llevarse a cabo mediante lo que Gramsci denomina "combate cultural", "camino largo" o "marcha larga". Esta "marcha larga" debía dirigirse hacia todas las instituciones posibles: escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, televisión, cine, etc., desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura occidental para que la gente se adhiera a los ideales marxistas que habían rechazado de forma natural.

En 1923 el multimillonario marxista judío Felix Weil, establece en Frankfurt un círculo de reflexión dirigido por Lukács. Este círculo recibirá el nombre de Instituto para la Investigación Social y es más conocido como Escuela de Frankfurt. En 1930, el Instituto pasa ser dirigido por el judío Max Horkheimer, un seguidor de Sigmund Freud y del psicoanálisis. Horkheimer replantea las tesis marxista según la cual la superestructura es una mera consecuencia de la infraestructura económica. Sus reflexiones le llevan a formular lo que él mismo denominó "Teoría Crítica". ¿Qué es la Teoría Crítica? Max Horkheimer afirma que la manera de destruir la civilización occidental es el ataque sistemático a todos sus valores, no la formulación teórica de una sociedad alternativa. Por ejemplo: Valor: el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer con el objetivo de formar una familia, tener hijos y transmitirles los valores de sus antepasados. Crítica: el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto. Resultado: instauración del "matrimonio homosexual".

Otros miembros del Instituto para la Investigación Social fueron los judíos Theodor W. Adorno, Erich Fromm y Herbert Marcuse. Estos dos últimos autores, desarrollan una teoría según la cual las diferencias sexuales son construcciones sociales propias de la sociedad burguesa.

El Instituto para la Investigación Social fue cerrado en 1933 con la llegada de los nacionalsocialistas al poder. Sus miembros, en su gran mayoría judíos, se refugiaron en Estados Unidos y restablecieron el Instituto con ayuda de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Durante la Segunda Guerra Mundial participaron activamente en el esfuerzo bélico americano, Marcuse, por ejemplo trabajó para la OSS, el precursor de la CIA.

Posguerra

Tras la guerra, el Instituto para la Investigación Social vuelve a ser abierto en Frankfurt, sin embargo, Marcuse, su máximo exponente en aquella época se queda en Estados Unidos y se convierte en el ideólogo de las revueltas estudiantiles de los 60 e inspirará a algunos líderes de los movimientos revolucionarios negros. Su obra Eros y civilización será la 'biblia' de los hippies. El marxismo cultural de Marcuse y la escuela de Frankfurt, ya no va dirigido hacia el proletariado, sino a los hijos de la alta burguesía y las clases medias. En este nuevo contexto, la lucha de clases

que predicaba el marxismo económico debe ser reformulada, la clase deja
de definirse en base a la propiedad de los medios de producción, sino 

en función del grupo cultural al que se pertenece. La cultura deja de ser un mero producto de las relaciones de producción. Para el marxista cultural, es la cultura la que determina unas relaciones de producción imaginarias: un obrero de la construcción, hombre blanco y de civilización occidental es un explotador, mientras que un deportista millonario africano es un explotado.

En el marxismo económico, las leyes de la historia requieren la eliminación de los propietarios de los medios de producción y la expropiación de dichos medios por el Estado. En el marxismo cultural, quienes deben desparecer son todas aquellas personas que conservan patrones culturales europeos. Las personas de cultura occidental son por definición una clase opresora y malévola por naturaleza, independientemente de su situación económica. En contraste, la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos no occidentales, como negros o chicanos. Esta última posición retoma claramente la idea del buen salvaje de Rousseau. A las razas no europeas hay que añadir grupos como los homosexuales y las feministas.

Igual que el marxismo económico pretendía la expropiación de los bienes de la burguesía y la desaparición final de dicha clase social, el marxismo cultural busca la desaparición final de la civilización occidental y de los portadores de dicha civilización. Esto se realiza mediante la colonización masiva de Europa y Estados Unidos por las masas tercermundistas y mediante la aplicación de lo que llaman "discriminación positiva". ¿Por qué positiva?, porque se realiza a favor de grupos étnicos y culturales que son, de acuerdo con ésta, "buenos por naturaleza" y en contra de grupos que son "malos por naturaleza".

Una vez vistos los nuevos parámetros en los que se define la lucha de clases, o más bien la lucha de grupos culturales, sólo queda subrayar que el programa antieuropeo de los marxistas culturales se ha llevado a cabo con muy escasa oposición en prácticamente todos los países de Europa Occidental, así como en Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Entre los años 1960' y 1970', las leyes que favorecían la inmigración europea y restringían la inmigración no europea fueron derogadas en Estados Unidos y Australia, lo cual fue el inicio de un proceso de colonización sistemática de ambos países por parte de las masas tercermundistas, dicho proceso se ha venido acelerando durante los años transcurridos y hoy es más rápido que nunca. En Europa Occidental el proceso de ocupación tercermundista ha sido completamente análogo, y en ciudades como París o Londres la población autóctona se ha visto reducida por debajo de la mitad. La colonización va acompañada de la discriminación cada vez más acusada de la población autóctona frente a los nuevos colonos, en Estados Unidos y en Inglaterra, la "discriminación positiva" es algo que está presente en todas partes, en Francia, donde esta discriminación ya se aplica en la adjudicación de ayudas sociales, se están haciendo esfuerzos continuos para imponerla en todos los ámbitos de la sociedad. La tendencia es la misma en todos los países de Europa.

Tanto la izquierda como la derecha han admitido en una u otra medida los postulados del marxismo cultural, para ello no ha sido necesaria una revolución violenta, los marxistas culturales, se han

impuesto gracias a tres factores, en primer lugar el apoyo de la banca 

internacional, que los ha utilizado para impulsar el proceso de globalización económica. En segundo lugar su dominio de lo que Gramsci llamaba "combate cultural", es decir, la infiltración masiva del movimiento asociativo. Asociaciones ecologistas, pacifistas, universitarias, culturales, de defensa de los derechos de la mujer y todo tipo de ONGs han sido creadas o infiltradas por los marxistas culturales. El factor más importante ha sido sin embargo la ausencia total de resistencia, efectivamente la derecha conservadora no ha tenido

la capacidad no política ni ideológica para oponerse al avance del 

marxismo cultural, de hecho, la derecha conservadora ha terminado por aceptar como propias muchas ideas fabricadas por los marxistas culturales. El marxismo político y económico se encontró en su avance con una ideología que aportaba una solución alternativa a los problemas sociales de los que se alimentaba la ideología marxista, una solución nacional e identitaria en contraste con la solución internacionalista marxista. Tras la Segunda Guerra Mundial, no quedaba nada capaz de frenar la expansión del marxismo cultural.

Programas anticulturales de la Teoría Crítica

Caricatura propagandística que ilustra el marxismo cultural

La Teoría Crítica desarrolló una variedad programas anticulturales y pseudo-intelectuales encubiertos bajo el término de "disciplinas académicas" o "áreas de estudio" que "critican" cada elemento de la cultura europea occidental inculcando el divisionismo y el victimismo por medio de conflictos inexistentes e introduciendo terminología que defina negativamente actitudes y mecanismos naturales que tienen la función de preservar la cultura y la sociedad.

Teoría Crítica de la Raza

Véanse también: Racismo antiblanco y Negacionismo de la raza


Esta rama del marxismo cultural (abreviada CRT por sus siglas en inglés: Critical Race Theory) iniciada por la Escuela de Frankfurt, examina con valores marxistas e igualitaristas a la sociedad y la cultura y su relación con la raza.

Aunque su metodología está encubierta, sus objetivos suelen ser 

explícitos. Puesto que la cultura occidental tiene su origen en la raza blanca, hay que atacar a la raza blanca y destruir las identidades nacionales blancas fomentando programas de inmigración masiva, integración racial, mestizaje, e ir incluso más allá, negando la existencia de la raza blanca, afirmando que se trata tan sólo de una "construcción social".

El judío homosexualista Magnus Hirschfeld popularizó en 1933 el término "racismo" para definir toda actitud por parte de los pueblos blancos, que busque defender su supervivencia como pueblos enfatizando en él un supuesto sentido de desprecio por otros pueblos. Otros ideólogos de este programa anticultural son los judíos Franz Boas, Ashley Montagu, Noel Ignatiev, Tim Wise, Steven Seidman y Leonard Zeskind.

De acuerdo con la UCLA School of Public Affairs, "CRT reconoce que el racismo está arraigado (sic) en

el sistema de la sociedad americana... CRT identifica que estas 

estructuras de poder se basan en el privilegio blanco y la supremacía blanca, lo que perpetúa la marginación de las personas de color.[1]

Asimismo, este programa cuenta con "disciplinas académicas" tales como los "Estudios afroamericanos", los "Estudios nativoamericanos" y los "Estudios de blancura" ("Whiteness studies"). Los dos primeros celebran la historia, la cultura e identidad de los afroamericanos y de los amerindios, respectivamente, sin embargo, los "Estudios de blancura" niegan explícitamente la identidad étnica de la raza blanca

y establecen que los aspectos culturales, históricos y sociológicos de 

la gente identificada como blanca son parte de una ideología basada en el estatus social, además de que la raza blanca no es más que una construcción social sin base genética o natural, lo cual revela la existencia de un doble rasero.

La terminología clave desarrollada por este programa anticultural, y utilizada como arma filosófica contra la cultura occidental, incluye palabras como "racismo", "xenofobia", "supremacía blanca", "privilegio blanco", "culpa blanca", "poder racial", "derecha blanca".

Estudios de género

Véanse también: Homosexualismo y Feminismo


Los "estudios de género" tratan temas relativos al feminismo, el homosexualismo, el género y la política, desde los presupuestos de la Teoría Crítica. Se caracterizan, sobre todo, por sus ataques a las instituciones tradicionales europeas u occidentales: la familia, el matrimonio y el patriarcado.

Los "estudios de la mujer" o "estudios feministas" es una rama de los "estudios de género" de la Teoría Crítica, que se basan en el feminismo, ideología que surge bajo el argumento de que la mujer estaba siendo oprimida por el hombre, y que esa opresión provenía única y exclusivamente de la cultura occidental. De esta manera, la "Teoría Crítica" rara vez hacía mención alguna de "opresiones" (mucho más graves y evidentes en diversos sentidos) hacia las mujeres de otros pueblos como los asiáticos, africanos, amerindios o musulmanes, y en caso de hacerlo, se mostraba como "opresor" al hombre occidental; pero generalmente se hablaba de la "opresión" en Occidente; de la mujer blanca siendo oprimida por el hombre blanco.

Los "estudios LGBT" son un campo reciente de la Teoría Crítica que trata los temas relativos a la apología de los fenómenos homosexuales y transexuales. De acuerdo con una de sus más delirantes tesis, conocida como "Teoría Queer", la cual es promovida como una "explicación científica" de la sexualidad humana, todas las "orientaciones sexuales" (tanto heterosexualidad como homosexualidad) y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una "construcción social".

Referencias

  1. What Is Critical Race Theory?. UCLA School of Public Affairs. Retrieved 11 March 2012.

Artículos relacionados

Enlaces externos

  • Página web nacionalsocialista que analiza el marxismo cultural
  • El capital
  • Anthony Sutton — Wall Street y los bolcheviques
  • Video sobre el marxismo cultural
  • Cultural Marxism: The Corruption of America Documental de James Jaeger (en inglés)

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.